miércoles, 5 de noviembre de 2008

Jugando y aprendiendo

En la siguiente imegen se muestra a unos niños jugando y a la vez aprendiendo, el juego ayuda a que los niños se integren a la sociedad, aprendan que es la cooperación y seguir reglas.

lunes, 3 de noviembre de 2008

¿Por qué es tan importante el juego?

Los niños sanos no necesitan aprender a jugar. Esta actividad se despliega naturalmente y es el mayor deseo infantil. Es tan común ver a un niño jugando que cuando no lo hace y lo notamos decaído y desinteresado, pensamos que algo le pasa o que está enfermo.
Lo previo a poder desarrollar actividades lúdicas es haber contado con un ambiente que le haya permitido al bebé haberse soltado libremente y confiado en los brazos sostenedores de un adulto. Esto se da cuando una madre intuitiva y tranquila establece una relación sana, sensible y juguetona con su hijo.



Las primeras incursiones en el juego


Este tipo de actividad aparece alrededor de los cuatro meses de vida. En ese momento se producen cambios en el cuerpo del bebé que le facilitan el examen de su contexto más próximo. Empieza a ser capaz de controlar algunos movimientos, coordina el desplazamiento de la vista y puede acercar su mano al objeto que previamente ha focalizado. Hasta los dos años, el juego es una actividad más que nada experimental y repetitiva, que tiene como objetivo principal explorar las propiedades del mundo físico. Por ello es que el niño toca, arrastra, sacude, alcanza, golpea, arroja y recupera, esconde y vuelve a encontrar.


Esta etapa permite ejercitar y establecer las bases de la conducta exploratoria, tan fundamental para la vida futura.



El “juego simbólico”



A partir de los 2 años comienza a manifestarse el “juego simbólico” o de representación. El niño imagina situaciones y objetos que en realidad no están presentes, dando rienda suelta a su fantasía. Cuando tres sillas se convierten en un autobús y él mismo es el conductor, está construyendo, desde su universo de ficción y con elementos mínimos, todo un mundo que en realidad no está allí. Mediante el “juego simbólico” el niño estimula su imaginación y su inteligencia y, en consecuencia, su capacidad de pensar.





El juego como medio de aprendizaje



La actividad lúdica es el único medio de aprender que poseen los más pequeños. Jugar les permite desarrollar acciones espontáneas y eficaces que enriquecen su conocimiento. Les da la posibilidad de encontrar nuevos caminos, nuevas respuestas y nuevas preguntas. En el juego pueden equivocarse y fallar y, al volver a jugar en libertad y sin presiones, aprender del error y de esta forma desarmar juicios calificatorios.


Aprender a vivir en sociedad




A través del juego, el niño se incorpora al mundo de relación con los otros, primero con sus padres y más tarde con sus pares. Jugando comprende los distintos matices emocionales que acompañan a las relaciones humanas. En los juegos se aprende a conocer a los otros y a saber qué esperar de ellos, a conocerse a sí mismo y a saber hasta dónde se puede llegar y en qué
circunstancias posibles. Todo ello se configura con la articulación de lo viejo (lo conocido) y lo nuevo (lo imaginado), bajo la marca de la tranquilidad emocional que proporciona la conciencia de que “sólo es un juego”.
Se construye el conocimiento y la identidad personal y social. Se practica el mundo de las intenciones, los motivos, los intereses, los estados de ánimo y las expectativas de los otros. Es la mejor forma de articular las iniciativas propias, con las intenciones y los estados de ánimo de los otros.







Permitirse ser libres y originales



Por otro lado, jugar es sacarse los disfraces establecidos por la cultura y poder usar los que uno inventa. Jugar a ese personaje que el niño vio, que lo impactó, hacerlo como él quiere, resolver tal situación del juego con una lógica inédita y propia permitida dentro del juego, no tolerada quizás, en la realidad externa.
En el juego todo vale y esa es su mayor riqueza. La libertad de crear normas propias y válidas para los que están jugando, aunque no tenga nada que ver con lo permitido. La diversión, la trasgresión, la risa, la mentira, la imaginación, encuentran vía libre para expresarse.
Jugar con otro, sentirse aceptado, tolerado, desplegar fantasías, permisos para poder ser.





Expresar y dominar las emociones



A través de la actividad lúdica los niños aprenden a manejar sus sentimientos: agresividad, angustia, miedo, amor. Tienen la posibilidad de reproducir la realidad y transformarla, según sus deseos y necesidades, liberando con ello tensiones y angustias y dando desahogo a las situaciones que le han resultado frustrantes y dolorosas. Enfrentarse a lo nuevo y a lo desconocido produce temor y ansiedad, pero a través del juego lo siniestro se convierte en fantástico y se expulsa el conflicto.


Por ejemplo, si un niño está por cambiar de escuela, podrá jugarlo en su juego con todas las emociones que se le despiertan: será a la vez la maestra y el nuevo integrante del grupo, sus juguetes preferidos pasarán a representar a sus compañeros, sentirá la necesidad de sobreproteger al recién llegado, será admirado por su capacidad para jugar a la pelota, etc. Una y otra vez recreará la situación, hasta que pueda procesarla y ya no lo atemorice tanto.


Estrategia para conocer a nuestros hijos



El juego es, además, una excelente forma de conocer a los propios hijos. Cuando juegan se muestran tal cual son. Los papeles y las actitudes que adoptan y las cosas que dicen, nos hablan de sus tendencias e impulsos, de sus conflictos, de sus nacientes valores, de sus deseos.



También nos hablan de nosotros mismos. En el momento en que nuestra hija dialoga con su muñeca veremos retratado nuestro modo de regañar, nuestros gestos y nuestro tono de voz y, a su vez, sus deseos de ser comprendida y aceptada.
Nosotros aprendimos jugando. Por eso es tan importante facilitar en nuestros hijos esta capacidad, compartiendo con ellos esos momentos tan especiales encuadrados entre lo imaginario y la realidad. Un niño que no puede jugar será un adulto que no puede sentir, relacionarse,
crear y pensar.






DUENDECILLO

Necesitas:

Una manzana
Un cuchillo o cutter
Dos clavos de olor
Granos de arroz
Una varilla de madera
Alambre
Trapos viejos
Un tiesto o una maceta, lleno de arena




  • Pela la manzana, deja un poco de piel junto al rabillo para que parezca el pelo. Con el cuchillo esculpe el rostro. Fórmale las orejas.

  • Pincha los clavos en el lugar de los ojos. Impedirán que la manzana se pudra. Si la boca está abierta, clava granos de arroz que harán de dientes.

  • Introduce por debajo la varilla hasta la mitad de la manzana. Plántala en una maceta y déjala cerca de una fuente de calor para que se seque y se arrugue.

  • Después de 15 días, las manzanas quedarán más ligeras, secas, arrugadas y de un color sepia. Quedarás sorprendido por la transformación y el envejecimiento de los rostros.

  • Haz una figura de alambre.

DEDOS PINTORES

Necesitas:

Un plato
Un pedazo de tela vieja gruesa de aldogón o lana
Témperas
Cartulina




Pon el trozo de tela sobre el plato y hecha un poco de pintura que no esté muy mojada.


Moja tus dedos en la pintura y empieza a pintar.Puedes usar tus dedos por las puntas o completos; también tu palma extendida o por los costados.




domingo, 2 de noviembre de 2008

Mickey


La estimulación temprana


La estimulación es una herramienta muy importante para desarrollar la inteligencia y la personalidad de un niño. Los padres la practican, muchas veces de forma intuitiva, cuando juegan con su hijo, lo acarician, le cantan o le hablan. Te presentamos aquí algunas claves para compartir, junto con tu pequeño, esta gran aventura.


¿Por qué es importante?

El cerebro de un recién nacido es inmaduro y, en gran parte, depende de su entorno para desarrollarse. Las conexiones nerviosas que son estimuladas perduran, las que no, desaparecen. Por ejemplo, el niño que escucha música desde su nacimiento incorpora, de manera natural, esta sensibilidad y estará más disponible en el futuro a conectarse con el lenguaje sonoro. Por ello es primordial brindarle todo tipo de experiencias enriquecedoras que lo ayuden a desarrollar a pleno su potencial.


No existen recetas universales para estimular a un pequeño. Cada niño es único y particular y por lo tanto tiene necesidades y tiempos que le son propios. Las madres, si se conectan con su intuición, descubren qué es lo más adecuado para su hijo en cada etapa de su desarrollo. Observar a nuestro hijo, escucharlo, estar atentos a lo que nos pide es la mejor receta para saber qué ofrecerle.
Es importante tener en cuenta que el estímulo de sus capacidades no es una carrera contra el tiempo sino un proceso. No hay método de estimulación que reemplace el cariño de los padres, un ambiente familiar equilibrado y un desarrollo emocional adecuado.

¿Qué es la sobre estimulación?

Muchas veces los padres se dejan llevar por la presión social de que su hijo adquiera tempranamente ciertas habilidades. Les parece que si obtiene conocimientos antes de tiempo será más inteligente y por eso le exigen más allá de sus posibilidades. Resulta indispensable tener en cuenta que la estimulación excesiva no consigue, necesariamente, que el pequeño desarrolle habilidades. Las adquisiciones tienen que adecuarse al grado de madurez del niño.
Por otro lado, la inteligencia no sólo tiene que ver con el aspecto cognitivo sino, también, con el plano emocional. El pequeño suele percibir la exigencia de los padres y el no poder cumplir con ella le genera irritabilidad, ansiedad y dependencia. Esto interfiere en su capacidad de aprendizaje.

Estímulo por el tacto

El tacto es uno de los primeros sentidos en desarrollarse. A través de la piel el niño comienza a descubrir el mundo que lo rodea. El contacto con el pecho de la madre y las caricias son la primera forma de comunicación del bebé. De allí la importancia de estimular este sentido.

Recuerde dejar sus manos fuera de la ropa para que pueda percibir a través de ellas. Sea cuidadoso con todo aquello que lo envuelve. Coloque al alcance de su mano objetos livianos y de colores llamativos.
Juegue con su hijo a reconocer diferentes texturas (suave, áspero), temperaturas (caliente, frío) y formas (redondo, cuadrado). Esto le ayudará a desarrollar el sentido del tacto y a relacionar esa información en el cerebro.
Cuando lo bañe, aproveche para prodigarle sensaciones placenteras.
Juegue con sus dedos, nombre cada parte de su cuerpo o hágale
cosquillas.


Estímulo por el sonido


El oído es otro de los primeros órganos sensoriales en madurar. Se cree que a partir de la semana 24 de gestación el feto comienza a percibir y a distinguir un sonido de otro. De allí que se aconseje escuchar música durante el embarazo y después del nacimiento. La música clásica es muy recomendable porque sus melodías, nítidas y complejas a la vez, mantienen al niño relajado y atento. Situación ideal para incorporar conocimientos.
También es bueno enseñarle a escuchar sonidos cotidianos como el canto de un pájaro, el paso del viento o el repiqueteo de una cuchara dentro de una taza.
Las canciones ocupan un lugar privilegiado en el estímulo de sus
capacidades. Conviene que sean simples y que su letra contenga
menciones a su vida cotidiana o a cosas que le gustan.
Por último, aunque le parezca que su hijo no entiende porque es muy pequeño, háblele. Esto le servirá para desarrollar la capacidad de asociar el sonido con la imagen que designa. Recuerde que las palabras transmiten cariño y ponen a trabajar sus neuronas.


Estímulo por la mirada

Si el sentido de la vista se va desarrollando muy despacio desde el nacimiento del bebé, a mirar se aprende. De allí que, además de estimular su campo visual, acercándose a su carita, dirigiéndose siempre de frente o presentándole objetos de colores llamativos, es importante entrenar su capacidad de mirar. De eso dependerán en buena medida habilidades
escolares como la atención y la lectura. Aproximadamente la mitad del tejido neuronal está dedicado a la visión.
Este sentido proporciona al cerebro casi el 80% de lo que conoce. Por ello es central estimular a nuestro hijo en la distinción entre luces y sombras, en el reconocimiento de los colores, de las formas y de los movimientos.
De todos modos, recordemos enseñarle a mirar sin abrumarlo.
Se trata de despertar su interés, no de obligarlo a que preste
atención.


Estímulo por el olfato y por el gusto


El sentido del olfato se asocia con sensaciones, emociones y recuerdos. Eso explica por qué el perfume de la madre tiene un efecto tan tranquilizador en el niño.
Jugar con los olores ayuda al pequeño a combinar esa información con la visual y la auditiva. Con ello le ofrecemos una gama más amplia de datos y un recuerdo de referencia. Por ejemplo, si nos habituamos a cocinar en su presencia, nuestro hijo asociará la hora de la comida con ese olor y
comenzará a disfrutar con anticipación de aquello que va a ingerir.
El gusto también aporta datos al desarrollo emocional. Es muy común que un niño cierre los ojos cuando saborea algo nuevo. Está grabando datos. Resulta muy estimulante, además de divertido, proponerle a nuestro hijo que pruebe un alimento con los ojos cerrados. Esto lo llevará, de inmediato, a querer ver, tocar y oler esa comida.

Para tener en cuenta


• Es importante que nuestro hijo viva la estimulación como
un juego, que aumente su conocimiento del entorno de forma
placentera.
• Nuestro rol en el juego es de guía. No conviene intervenir
excesivamente.
• Las consignas deben ser planteadas en términos de desafío:
ni tan fáciles para que las resuelva rápidamente, ni tan difíciles
para que le resulten inabordables.
• Un niño sobre estimulado no es, necesariamente, más
inteligente.
• Una buena estimulación no tiene que ver con la cantidad de
actividades que se proponen sino con la actitud que el niño
percibe de sus papás.
• En el primer año de vida conviene ofrecer juguetes que sean
blandos, para evitar golpes, y que no contengan piezas que
sean pequeñas ya que el bebé podría tragarlas.
• Los títeres son un buen recurso a partir del segundo año de
vida. Fortalecen la comunicación, la expresión de las emociones
y la creatividad.
• No es recomendable el uso exclusivo de juguetes a pila porque le brindan al niño todo servido y la novedad se pierde al poco tiempo.
• Muchas veces los objetos que usamos en la vida cotidiana son muchos más efi caces que los juguetes sofi sticados.
• Ningún método de estimulación reemplaza el cariño de los padres y un buen ambiente familiar.

Wubbzy


Clifford 3


Clifford 2


Clifford


DECORANDO UNA VELA

Necesitas:

Vela para decorar
Plantilla de esténcil autoadhesiva
Pincel de estarcido
Paletina o brocha suave para barnizar
Set de pinturas para velas y barniz para velas.



  • Pon la plantilla escogida sobre un papel y haz pruebas de color hasta que te guste la combinación de tonos.

  • Coloca la plantilla centrada sobre la cara de la vela que vayas a decorar. Pégala suavemente presionando con los dedos.

  • Moja el pincel en pintura y descarga un poco en un papel. Se trata de pintar a pincel seco.

  • Pinta la figura y luego despega la plantilla de esténcil con cuidado y deja secar la pintura.
  • Barniza con una brocha suave y barniz para velas. Deja secar. Y listo.


CUADRO / CARTEL / LETRERO / AVISO

Necesitas:
Un pedazo de cartulina
Calcomanías
Plumones, colores o pinceles
Forro plástico para cuadernos o mica
Tijeras
Pegamento





Primero escribe lo que desees sobre el pedazo
de cartulina siempre y cuando quepa en el
pedazo de cartulina.



Luego, adórnalo con plumones o lo

que tengas para pintar y después pégale

calcomanías para que quede muy bonito.


Ahora forra con mucho cuidado el pedazo de cartulina con el forro de cuadernos o la micaFinalmente, hazle uno o dos hoyitos para que así puedas colgarlo en la pared.Ya tienes un cuadro / cartel / aviso /letrero que puedes colgar donde más te guste.








CARRO A CONTROL REMOTO

Necesitas:

Imanes
Cartulina (del color que tu prefieras)
Dibuja un carro en la cartulina.
Corta el dibujo del carro.
Haz el dibujo de tu control y córtalo.





Pega uno de tus imanes en tu carro, y otro en el control (que los imanes se atraigan)





Haz rampas y otras cosas.
Para conducirlo, pon tu carro sobre un superficie delgada y pon tu control debajo.
Adonde muevas tu control se moverá tu carro.